Energia geotermica
Energía Geotérmica
Se obtiene aprovechando el calor interno de la tierra para generar electricidad o proporcionar calefacción. Existen plantas geotérmicas que perforan pozos en la tierra para acceder al calor subterráneo. El vapor o agua caliente resultante se utiliza para generar electricidad o para calefacción directa.
¿Qué es la energía geotérmica?
Este recurso energético está presente en cualquier geografía, pero solo se puede aprovechar en localizaciones con unas condiciones físicas concretas. En las ubicaciones más favorables se manifiesta de forma natural, algunos de los ejemplos de energía geotérmica son: las fuentes termales, géiseres o volcanes.
Esta fuente de energía primaria renovable es una pieza clave en la senda hacia la descarbonización, ya que puede cubrir una parte importante de la demanda de climatización y electricidad de nuestros edificios e industrias. Para que nos hagamos una idea, una planta geotérmica de unos 10 MW es capaz de producir anualmente la energía que necesitan más de 23.000 viviendas y su uso evitaría la emisión de unas 57.000 toneladas de CO2 cada año.
- Perforación. Antes de poner en funcionamiento cualquier sistema de energía geotérmica es necesario localizar y perforar la zona adecuada. Para ello es necesario contar con estudios geológicos y mineros, así como con un equipamiento tecnológico adecuado y personal altamente cualificado.
- Instalación. Después de perforar es necesario introducir una o varias sondas geotérmicas. Sondas en forma de tubería selladas, fabricadas con poliuretano y rellenas de agua o líquido anticongelante. Su función es realizar el intercambio de calor, con lo que una vez son introducidas en la zona más profunda, ascienden de nuevo a alta temperaturas y el calor es recogido en la superficie.
- Producción: para la obtención de electricidad, es necesario que haya en el exterior una planta geotérmica que recoja el vapor y lo convierta en energía mecánica gracias a una turbina. Incluso puede suministrarse energía geotérmica de forma directa a viviendas, conectando directamente el calor obtenido con una red de distrito que caliente de forma directa a los edificios. Gracias a un convertidor, además, es posible generar el efecto contrario y ofrecer aire frío en verano.



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